Destacado

Horóscopo

Opinión

Ciencia y Tecnología

Economía

Internacionales

Sucesos

Deportes

Consejos de una sobreviviente: Entre el tiempo libre y el deber te veas, lo que todo freelance debe saber.

Solo dos veces en mi vida he trabajado con horario de oficina y en ambas ocasiones la experiencia resultó un perfecto desastre.  En la primera de ellas, llegué tarde cada día en que trabajé en el prestigioso bufete donde era pasante: algún mecanismo olvidado e infantil de mi cerebro jamás me permitió ser puntual, aunque en lo intenté. En la segunda, no pude calzar en el ambiente organizado y ordenado de la experiencia. De manera que siendo bastante joven decidí que el mundo laboral tradicional no era para mi. Tenía veintiún años cumplidos cuando abandoné una prometedora carrera como abogado para trabajar en lo que verdaderamente me apasionaba: la literatura. Fue un golpe de timón esencial que cambió mi manera de comprenderme como empleado y más allá, como parte de esa visión del “adulto independiente” que se tiene con frecuencia. Porque el Free lance, por definición se asume como rebelde. ¿Lo soy? me pregunto a veces, mientras trabajo horas seguidas, con tanto ahínco como cualquier empleado de oficina. Y la conclusión a la que he llegado es que solo se trata de una manera distinta de ver el mundo del trabajo, la ganancia y la interacción con lo que llamamos “entorno laboral”.

Pero siendo claros, aunque algo de rebeldía debe haber en todo esto, aunque no algo tan superficial como enfrentarme al sistema perteneciendo a él de manera tangencial. Más bien, se trata de una manera de mirar las opciones y encontrar la que más se adecue a mi manera de ver el mundo. Quizás parece demasiado simple pero esa es una de las razones por la que soy free lance: probablemente hay algo en mi manera de concebir el mundo laboral que no se atiene a horarios y jerarquías o se trate solo simplemente que como diría un amigo psicólogo “no comprendo el método de la rutina”. No podría decir nada tan concreto, pero lo cierto es que jamás me he llevado bien con el mundo empresarial y sus ramificaciones. Desde que recuerde he trabajado por mi cuenta y aunque el resultado ha sido irregular – es inevitable lo voluble que puede resultar el mundo del empleo independiente – también ha sido muy satisfactorio. He descubierto que es una forma muy personal de asumir la responsabilidad por tu vida adulta y quizás, la manera más franca, de aceptar que el trabajo es una necesidad de la vida moderna, pero que no necesariamente, debe limitar tu forma de crear.

Por supuesto, no todo es tan bonito o tan sencillo como parece a simple vista: durante estos casi quince años de trabajo independiente, he aprendido – por experiencia – como sobrevivir a un mundo tan voluble como mutable. Y es que el trabajo freelance es un riesgo a todo nivel: a pesar de tu talento, de tu buena disposición y sobre todo, tu esfuerzo, habrá momentos de peligrosos altibajos. Me ha ocurrido que por meses he disfrutado de una improbable bonanza económica para luego padecer momentos financieros realmente duros. Porque en el mundo del Freelance solo una cosa es segura: que ningún elemento de los que forman parte de tu trabajo lo es. Así que a medida que he tropezado, equivocado, recuperado y triunfado, he aprendido unas cuantas lecciones valiosas, que creo puedan orientar a todo aquel que decida – con la valentia del idealista y sobre todo, la torpeza de quien comienza – a seguir este camino, tan gratificante como inesperado.

¿Y cuales son esas lecciones que me han ayudado a sobrevivir en década y media? Las siguientes:

* Comienza con buen pie:

Si ya tomaste la decisión de dejar tu estable posición laboral en una empresa tradicional y dedicarte a la vida freelance, toma precauciones. A lo que me refiero es que solo comienza a trabajar por tu cuenta cuanto estés seguro de que tienes a tu alcance todos los elementos que te permitirán hacerlo y además, facilitarán tu transición. Hablo que jamás comiences una carrera Freelance sin asegurarte de tener a tu disposición todo lo que requieres para no lamentarte por la decisión que tomaste y mucho menos, pensar que tomaste la decisión equivocada. ¿Y cuales podrían ser esos aspectos? En lo personal creo que son los siguientes:

* Toma precauciones acerca del dinero: ahorra  - a pesar de lo difícil que eso pueda resultar en Venezuela – y sobre todo, asegúrate que conoces el terreno que pisas en cuanto a tus gastos y deudas. Es decir, no olvides que aunque tu vida cambie, muy probablemente tus responsabilidades asumidas seguirán siendo las mismas. Asegúrate que dispones de dinero para sobrevivir a los primeros meses de duro aprendizaje: calcula los gastos monetarios que te permitirán continuar a pesar que no tengas las mismas entradas de dinero que solías tener. Realiza un presupuesto realista que te permita analizar de cuanta base económica dispones y de cuanto requerirás. Es importantisimo que además asumas una idea incómoda: es probable que no empieces a trabajar de inmediato, de manera que toma precauciones para sobrellevar el momento de incertidumbre de la mejor manera posible.

* Define tu trabajo, perfil de empleo, aspiraciones a futuro: Es probable que aunque te sientas capacitado para trabajar en tres o cuatro cosas a la vez, debas dedicarte solo a una. Así que evalúa tus posibilidades y habilidades para depurar tu perfil laboral. Antes de comenzar la aventura como trabajador independiente, capacitate lo mejor que puedas en el área que desempeñarás. No importa si tienes conocimientos previos o te dedicas a la misma área laboral en el mundo empresarial: recuerda que por la via independiente se te exigirá mucho más y deberás llevar a cabo toda una serie de tareas que antes probablemente realizabas en equipo.

* Consulta el mercado: Aunque pueda parecer muy apetecible y lleno de oportunidades, el mundo free lance puede resultar muy duro y complicado si no encuentras tu público y mucho menos, el lugar donde tus habilidades y conocimientos te sean más útiles. Asegúrate que conoces las estadísticas de productividad, frecuencia de trabajo y más allá, cualquier otro elemento que pueda brindarte una mejor idea del área especifica donde trabajarás.

* Ten todas las herramientas y equipos que necesitas para trabajar a tu disposición: Y no necesariamente deben ser de alta tecnología. Lo que sí debes asegurarte es que cuentes con el equipo básico para desempeñar tu trabajo de manera idónea y además, que sabes utilizarlo a su mayor capacidad. Si necesitas orientación, conocimientos, actualizaciones, no dudes en dedicar tiempo y esfuerzo en hacerlas. Recuerda que el mundo freelance es muy competitivo y tu única carta de presentación es tu buen desempeño y tu talento. De manera que intenta ser lo más productivo que puedas.

* Curriculum, recomendaciones, clientes: Imprescindible que te asegures que tu imagen profesional sea idónea. Necesitas no solo actualizar tu Curriculum vitae sino además, todas las herramientas que te permitan incursionar en el mercado laboral de la manera más profesional posible. ¿Tienes una página web? Llegó el momento de revisar si está mostrando lo mejor de tu portafolio y tu trabajo como creativo. ¿Tienes imagen gráfica? dependiendo de la rama profesional a la que te dedicarás es necesario que tengas una imagen laboral consistente. Actualmente también es necesario que verifiques el uso y la manera como manejas tus redes sociales profesionales, y comiences a pensar sobre como puedes vender tu trabajo de manera directa.

Por supuesto, cada uno de los anteriores elementos te llevará un tiempo de preparación, por lo que otro buen consejo que podría darte antes de comenzar, es que realices un pequeño cronograma sobre la manera como piensas llevar a cabo la transición entre el mercado tradicional de trabajo y los puntos que debas cumplir para dar el llamado gran salto hacia el trabajo independiente. Recuerda calcular lapsos realistas de tiempo y tener muy en cuenta que cualquier plan profesional está sujeto a cambios personales o de la circunstancia laboral que vives actualmente. No obstante, es necesario que sepas hacia donde te diriges y sobre todo, que esperas lograr en un futuro próximo.

* Concibete como un profesional:

El mundo del freelance suele ser considerado un mundo liberal y muy flexible, pero en realidad es tan demandante como cualquier otro trabajo corporativo. Incluso aún más: el trabajador independiente es responsable de cada aspecto laboral que ofrezca como profesional y más allá, es la eficiencia lo que será su única referencia futura. De manera que aunque pueda parecer divertido e incluso juvenil, tomate tu experiencia como trabajador independiente muy en serio. Y asegúrate que:

* Entiendes los contratos, presupuestos, valores y leyes: Suele ocurrir que un freelance, sobre todo en las áreas netamente creativas, tiene poca o ninguna idea de la manera como debe comercializar su trabajo. Toma precauciones al respecto: asesórate en el ámbito legal y financiero sobre que esperar y que ofrecer en tu trabajo. Familiarizate con los términos de contratos, presupuestos y los elementos que debes manejar al momento de negociar tarifas y cobros por prestación de servicios. Sobre todo, sé muy ordenado con respecto a tu manera de analizar la manera como ofrecerás tu trabajo comercialmente. ¿Existe algún gremio que pueda proteger tu trabajo? Afiliate y no dudes en solicitar ayuda si lo requieres. Es muy necesario que seas capaz de solucionar situaciones concretas que puedan afectar tu trabajo y más aún, tu desempeño como trabajador independiente.

* El portafolio: Ya comenté más arriba la necesidad de restructurar y depurar tu trabajo antes de dar el paso hacia el mundo independiente. Por supuesto, que dependiendo de tu área de trabajo, la forma como muestras y sobre todo como vendes tu trabajo será distinta, pero no olvides que en lineas generales un portafolio – de cualquier ámbito artístico o creativo – debe contener lo mejor de tu trabajo. Actualizalo con frecuencia y también, solo muestra el que tenga un nivel óptimo y profesional. Diferencia el trabajo personal – ese que desarrollas en privado y sin ninguna intención económica – del que pueda interesar a un cliente. Siempre recuerda que un buen portafolio – y en algunos casos tu página web – es tu mejor tarjeta de presentación. Y quizás la única que puedas tener en algún momento.

* Manejo de clientes: Si conocer tu mercado es necesario,  asumir responsabilidad con respecto a  tus clientes es imprescindible. Me refiero en concreto que tu relación con el cliente debe ser una combinación entre respeto, responsabilidad, comunicación y buen hacer. En una ocasión, uno de mis profesores me aconsejó que siempre procurara culminar cualquier relación laboral con una sonrisa. En su momento, me pareció una idea cursi y hasta hipócrita, hasta que en una ocasión, un cliente con quien había tenido una dificil situación laboral que no supe manejar, se aseguró de hacerle llegar su opinión sobre mi a un posible empleador. Obviamente, no solo el nuevo cliente no me contrató sino que por algún tiempo, tropecé de vez en cuando con la incómoda situación de una referencia preocupante sobre mi trabajo.

* Redes Sociales: Actualmente, las redes sociales tiene un peso importantisimo dentro de la promoción y publicidad de cualquier empresa: tomatelas en serio. No importa si eres un animal social o te lleva esfuerzo interactuar via web, recuerda que tu imagen empresarial como trabajador independiente dependerá del uso que hagas de lo que comunicas y compartes en las redes más populares. De manera que una buena idea podría ser que separaras tus redes personales de las que promocionan tu trabajo: evitarás malos entendidos y sobre todo, te permitirá un mayor control entre lo que muestras y lo que expresan la información sobre ti vía web.

* Recuerda: A pesar de lo divertido que pueda resultar el mundo freelance, estás trabajando.

Es algo que se olvida con frecuencia. Muchas veces, el recién estrenado independiente encuentra que no tener horarios ni responsabilidades inmediatas le brinda una libertad desconocida. Eso es cierto, claro, pero esa libertad también puede ser peligrosa. Recuerda que ya no trabajas para alguien más, lo haces para ti mismo y cualquier error repercutirá en tu desempeño profesional. Es saludable entonces, comprender que a pesar de los beneficios que pueda brindarte trabajar por tu cuenta, estás desempeñando una relación laboral con un cliente, idéntica a la que pudieras sostener puertas adentro de cualquier empresa. Aún más, recuerda siempre – y tenlo como prioridad – que el mundo freelance necesita de un cierto orden y disciplina: la que tu mism@ impongas sobre tu manera de trabajar y más allá, asumir responsabilidades con respecto a tu desempeño laboral.

Algo que también es imprescindible tener en claro: el trabajo independiente tiene su propio ritmo. Es un error muy común pensar que al carecer de horarios, siempre habrá tiempo de sobra para trabajar. En realidad, una vez que empecé a trabajar por mi cuenta, descubrí que es muchísimo más dificil administrar el tiempo y más de una vez me encontré trabajando contra reloj por mucho descuido. Aprendí entonces la importancia de organizar tu tiempo de tal manera que puedas no solo disfrutar de tu tiempo libre – que habrá, y mucho – sino también de tus momentos más productivos.

¿Una lista muy corta de recomendaciones? Quizás, pero resumen mi aprendizaje luego de casi década y media de trabajar a mi propio ritmo. De hecho, mientras escribo esto – en pijama y tomando un exquisito café – no puedo dejar de pensar en que me he divertido más de lo que admito. Y es que trabajar de manera independiente me dejó una gran lección que nadie aprende hasta que disfruta de la experiencia: trabajar puede ser, sin duda alguna, un placer.

C’est la vie.

Quizás pueda interesarte:

¿Como es el curriculum perfecto? 

Este artículo es de

Aglaia Berlutti
Bruja y hereje. A veces grosera y quizá demente. Fotógrafa por pasión, amante de las palabras por convicción. Firme creyente en el poder del pensamiento libre.

Email  • Facebook  • Twitter

Comentarios