Relatos de lo absurdo recoge historias sobre Venezuela que parecen de mentira

  • La realidad venezolana sobrepasó cualquier idea de lo posible. Esto es lo que nueve periodistas demuestran en Relatos de lo absurdo, un proyecto de CONNECTAS e IPYS Venezuela.

Las licorerías venezolanas tienen máquinas contadoras de billetes, y para comprar un combo de hamburguesa, papas y gaseosa, el fajo de billetes no caben en una mano. Así comienza este conjunto de historias cuyos autores son Arysbell Arismendi, Valentina Oropeza, Lorena Meléndez, Erick Lezama, Charlie Barrera, María Victoria Fermin, Oriana Vielma, Geraldine Lucero, María Fernanda Sojo y David González, y que será publicada en el portal de CONNECTAS, plataforma periodística latinoamericana, y en un conjunto de medios del continente y de Venezuela partir de hoy.

Venezuela ha vivido una serie de crisis que durante los últimos años han obligado a sus ciudadanos a repensar la forma de ocupar su propio país. En medio de las nuevas condiciones sociales y económicas, tener acceso a elementos básicos que antes eran parte de su cotidianidad, como los alimentos, los espectáculos deportivos y hasta el sexo seguro, se han vuelto un lujo. Y entre los menos favorecidos, un vago recuerdo.

¿Cómo se curan los enfermos en Venezuela? El Gobierno donó un medicamento de 135.000 dólares a 15 pacientes con hepatitis C, pero caducó sin que ellos pudieran usarlo. La cocina hospitalaria más grande de Venezuela no tiene suficiente comida para todos sus pacientes, pero además un hospital en Venezuela ofrece comidas de 1100 calorías, mientras los pacientes necesitan 2000.

Los médicos escasean últimamente. Chile, Colombia, Panamá y Ecuador son algunos destinos de los médicos venezolanos que prefieren emigrar. Muchos de los que viven en Venezuela reciben insumos donados a sus hospitales en secreto so pena de ir a prisión. Y sus sueldos no alcanzan para arrendamiento, mercado, ni siquiera para pagar una entrada de cine al mes.

La escasez de alimentos ha hecho que cada venezolano haya perdido en promedio 8 kilos, y el 93,3 % afirma que sus ingresos no le alcanzan para comer. 15,7% ha hurgado en la basura para comer. Para comprar una bolsa del  Comité Local De Abastecimiento y Producción, CLAP, hay que hacer filas de 5 horas, y el contenido no alcanza para la semana. Si vives en Venezuela y quieres azúcar, debes estar dispuesto a pagar 15 veces más que antes.

Venezuela vivió el 2016 con 90% menos de anticonceptivos en las estanterías de las farmacias. El desabastecimiento de condones en Venezuela ha hecho que el riesgo le gane a las hormonas. No hay preservativos y una tasa de 101 nacimientos c/1000 mujeres de 15 a 19 años.

Y además, la inseguridad y la crisis económica no perdonan al béisbol, el deporte rey de Venezuela que tantos jugadores ha exportado al mundo y el sueño de ascenso social y económico de muchos niños y jóvenes. Los fanáticos del béisbol ya no se sienten seguros yendo al estadio. Dueños de clubes del béisbol profesional de Venezuela calculan que la caída de asistencia al estadio fue de 30%.

¿Robos cotidianos de baterías de autos? No es de extrañar. La fila para comprarla en Venezuela puede ser hasta de 8 horas. Y en 2016, los repuestos para carros podían costar 27 veces más que tres años antes.

Todas estas historias podrán leerse en Relatos de lo absurdo, el microsite que IPYS Venezuela y CONNECTAS idearon en la búsqueda de retratar algunas de las paradojas que atraviesan quienes habitan en Venezuela. Fue así como convocaron a estos nueve periodistas para producir historias que capturaran el absurdo cotidiano de este país.

La mayoría de los autores ha participado en los programas de formación que imparte IPYS Venezuela en narrativa, periodismo de investigación y periodismo de datos, y han tenido como facilitadores, entre otros, a profesionales como la argentina Sandra Crucianelli y el venezolano Boris Muñoz.

Gracias al Banco de Tiempo de CONNECTAS, los textos fueron discutidos y acompañados editorialmente por periodistas de seis países de América Latina, quienes a su vez contaron con la asesoría editorial de la colombiana, Ana Lucia Duque.

El equipo que acompañó la propuesta estuvo constituido por Suchit Chávez de El Salvador, Sol Lauría de Argentina, Ernesto Campo de Venezuela, María Isabel Magaña de Colombia, Daniela Aguilar de Ecuador, Silber Meza de México y Juan Carlos Lezcano de Paraguay.

La coordinación editorial de esta serie periodística estuvo a cargo de Teresita Goyeneche, de Colombia, y David González de Venezuela, con la asistencia de la periodista de investigación Cristina González. La dirección general del proyecto estuvo en manos de Marianela Balbi, Directora ejecutiva  de IPYS Venezuela, y Carlos Eduardo Huertas, Director de CONNECTAS.

Autor: IPYS Venezuela
Fuente original

Publicado por IPYS VENEZUELA
Organización conformada por periodistas, con tres ejes de acción: periodismo de investigación, libertad de prensa y acceso a la información.

    Eres libre para dejar tus comentarios